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Estoy aquí. Delante del ordenador. Puedo llevar fácilmente una hora. Me senté con la firme intención de trabajar, preparar el guión de Halloween de la obra. Tengo muchas cosas que hacer: Promocionar la obra, repasar el guión, poner una lavadora, tender.
Pero estoy aquí, viendo vídeos de Tu cara me suena, echándole de menos y lamentándome porque ya sé, seguro, que no iré a ver a Madonna el 24 de Noviembre.
Tengo un bloqueo emocional, sentimental y corporal importante y lo peor, no tengo la motivación ni la energía suficiente como para salir de este bloqueo. Tengo mucho miedo. Y estoy muy triste, porque la vida no es capaz de darme más de dos años de tregua. Necesito un respiro. Un que todo me vaya bien durante una época. Tranquilidad. Estabilidad. Estar bien.
Estoy triste. Estoy cansada.
No sé por qué camino continuar. Es que no me veo con fuerza de elegir ningún camino.
A veces pienso en si soy la única que se da cuenta de ciertas cosas. A veces, y sólo a veces, tengo la sensación de que soy capaz de ver más allá de una sucesión de hechos, fallos y errores, súplicas de perdón. A veces pienso que a pesar de mi miopía puedo ver más allá y sufrir que detrás de todo eso, no hay rectificación. El sentimiento de culpa, la cara de perrillo abandonado, el "te quiero" cuando piensas que las cosas se van al traste.
A lo mejor mis ojos están tan acostumbrados a ver soluciones que cuando ven excusas, desidia, sienten como un quemazón que les hace llorar. Bien es cierto que de unas semanas a esta parte me atormenta la idea de que todo se esté jodiendo a pasos agigantados. Me siento engañada, triste, decepcionada y sola.
Siempre hablamos de vivir de lo nuestro, mejor o peor, del tiempo para nosotros, de pasárnoslo pipa en nuestro pisito y con nuestra relación de ensueño.
Y ahora?
Ahora nada. No está ocurriendo eso, no está ocurriendo nada. Bueno, sí. Sí…
...Que a veces soy tan buena actriz que he conseguido ponerme celosa de mi misma.
Hoy es uno de esos días. De esos días en los que no sabes si la noche acabó muy tarde o la mañana empezó demasiado pronto. De esos días en los que sabes que todo va bien, pero sientes que hay cosas que van mal. De esos días en los que tienes unas ganas de llorar tremendas por mil motivos que desconoces. Hoy es uno de esos días. Hoy es un día en el que debería contarle a Alba lo que siento, pero prefiero guardarmelo para mi. Un día en el que debería aprovechar los minutos a su lado, durmiendo, porque no le veo en varios días, pero prefiero salir de su helada habitación, huir de sus ronquidos y ponerme a escribir con el móvil mientras unas lágrimas rebeldes luchan por salir de mis ojos. Un día en el que tendría que haber acabado agotada de follar, aprovechando la casa sola, y no agotada de ver pelis que cada vez atraían menos mi atención.
Y de verdad siento que ya nunca se muere por tenerme, que ya nunca tiene él la iniciativa, que no tiene ese deseo irrefrenable que le hacía ponerse ner…