Hoy es uno de esos días. De esos días en los que no sabes si la noche acabó muy tarde o la mañana empezó demasiado pronto. De esos días en los que sabes que todo va bien, pero sientes que hay cosas que van mal. De esos días en los que tienes unas ganas de llorar tremendas por mil motivos que desconoces. Hoy es uno de esos días. Hoy es un día en el que debería contarle a Alba lo que siento, pero prefiero guardarmelo para mi. Un día en el que debería aprovechar los minutos a su lado, durmiendo, porque no le veo en varios días, pero prefiero salir de su helada habitación, huir de sus ronquidos y ponerme a escribir con el móvil mientras unas lágrimas rebeldes luchan por salir de mis ojos. Un día en el que tendría que haber acabado agotada de follar, aprovechando la casa sola, y no agotada de ver pelis que cada vez atraían menos mi atención.
Y de verdad siento que ya nunca se muere por tenerme, que ya nunca tiene él la iniciativa, que no tiene ese deseo irrefrenable que le hacía ponerse nervioso y magrearme en cualquier parte. Y no sé si son días malos o que ya no siente esas cosas por mi, cosa muy triste cuando no llevamos ni tres meses...
O lo que sería peor... Que se cansara viendo a otra, y no le quedaran fuerzas para mi.
No lo sé, pero estas cosas me ponen muy nerviosa...
Y verás cuando termine de amanecer el día... Cuando el sol se luzca con todas sus ganas y yo empiece mi actividad...
Las hostias, como panes.
Ya me contaréis, insatisfecha y sin dormir...

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